
La apuesta es Ricky en el escenario hablando por un poco más de una hora. Nada de efectos, ni otros actores, ni vestuario, nada de nada. Y funciona.
Hace humor con todo lo que no debería hacerlo. Habla de enfermedades, caridad, religión, internet, guerras, entre otras cosas. Su acento y movimientos realmente son un plus, puede que lo mismo dicho por otra persona, con otro gesto no produzca nada pero todo en él hace que te rías.
Políticamente incorrecto, ácido y genial. Me hace reír mucho.
Puntaje: 10
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